UN ANÁLISIS NECESARIO.
Confieso que no ha sido sencillo apartar el torbellino de emociones que hoy agita mi pecho. Sin embargo, el amor por nuestra tierra nos exige, a veces, la difícil tarea de silenciar el corazón por un instante para permitir que la razón ilumine el camino.
Solo desprendiéndonos del sentimentalismo más inmediato podremos aclarar la mente y enfocar el pensamiento con un único propósito: realizar un humilde aporte en este momento tan complejo y decisivo.









